Los países emergentes se niegan a vender terminales Android One

Android One

Google tenía muy bien calculado lo que haría en los mercados emergentes con sus teléfonos móviles Android One de bajo coste. ¿Pero y si los países en cuestión no quisieran o no estuvieran interesados en estos terminales? Google ya se ha encontrado con obstáculos en India para lograr que estos terminales puedan ponerse a la venta.

Algunas de las principales cadenas de tiendas de India, nada más y nada menos que 1800 tiendas, han tomado la decisión de oponerse a la venta de smartphones Android One. La información llega desde la prensa del país y citan fuentes anónimas del sector. Hasta ahora estos móviles se vendían online, pero cuando han intentado llegar a las tiendas físicas se han encontrado con un muro.

La filosofía Android One de Google ha sido ideada específicamente para los mercados emergentes de todo el mundo. La compañía ha colaborado con fabricantes para poder dar forma a dispositivos móviles de bajo coste, pero de prestaciones adecuadas. Se ha fijado un límite de 100 dólares (unos 80 euros), manteniéndose el sistema operativo Android como elemento principal. Se apuesta muy seriamente por móviles que resultan útiles, pero también muy baratos, para que Android One sea el primer smartphone para miles de millones de personas en todo el planeta.

Si hablamos de India, Google ha colaborado de cerca con los fabricantes Karbonn, Micromax y Spice. Los móviles se pusieron a la venta a mediados de septiembre, pero todas las empresas decidieron que inicialmente se limitarían a la venta online. Para ello contaron con el trabajo asociado de mercados online como Flipkart, Amazon y Snapdeal. Y aunque las ventas no han sido malas, tampoco han estado a la altura de lo que se puede conseguir en comercios tradicionales. El problema ahora es que las tiendas físicas no los quieren vender.

¿El motivo? Pueden ser varios: que inicialmente se les dejara de lado, y que los márgenes de beneficios por cada móvil vendido son bajos. Dado que online no han triunfado, las tiendas no creen que lo puedan hacer tampoco en sus estanterías.

Vía: The Economic Times